Tal vez perteneces a una secta y no lo sabes
Con frecuencia nuestros seres queridos nos alertan sobre las sectas, se nos menciona que son peligrosas y que manipulan a las personas en su beneficio.
La definición de Langone es la siguiente:
“Secta es un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general. [...] Dado que la capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen mecanismos de autorregulación que restringen el desarrollo de grupúsculos sectarios.”
Por otro lado, el Dr.Robert Lifton habla de ocho criterios que permiten identificar las sectas totalitarias:
- Control de la atmósfera social y de la comunicación humana. Esto implica coartar la comunicación entre los seres humanos a los que se desea controlar. Incluye obstaculizar la comunicación del individuo consigo mismo (por ejemplo, al evitar que éste cuente con tiempo libre para la reflexión personal).
- Manipulación mística. Se construyen premeditadamente atmósferas “espirituales” que parecen espontáneas, pero que en realidad son artificiales y están planeadas y estudiadas para producir un efecto. La gente interpreta este efecto como una “experiencia espiritual”, al ignorar que fue una situación prefabricada.
- Redefinir el lenguaje. Controlar las palabras sirve para controlar las ideas de las personas. Se adoctrina con conceptos simplistas. Por ejemplo, clichés que tienden a desalentar más que alentar el uso de la razón. (V.g. “nadie puede utilizar su razón para alcanzar la iluminación”; “Sólo los elegidos pueden entender lo que sucede al interior de nuestra agrupación”).
- La doctrina es más importante que la persona. No importa lo que un ser humano esté experimentando en la realidad, la creencia en el dogma es lo más importante. La creencia del grupo rebasa la conciencia individual y la integridad, en cuanto a comprobar resultados. Un ejemplo se da cuando algún grupo proclama que Dios ha realizado milagros de sanidad, pero se niega a hacer las verificaciones científicas pertinentes. Puede ser, incluso, que una persona esté gravemente enferma y se asegure que no importa lo que se vea, ya está sana. Es más importante sostener el dogma que el bienestar de las personas y atender a lo que indica la realidad.
- La ciencia sagrada. Doctrina con el absoluto científico y moral. El dogma es incuestionable.
- El culto a la confesión. Manipulación de la confesión pública para romper los límites personales. Restricciones o prohibiciones a la privacía personal. Por ejemplo, la confesión de faltas o problemas tiene usos y limitaciones bien definidas tanto en el ámbito terapéutico como en el eclesiástico. En este caso, se abusa de su uso para denigrar y controlar a las personas a través de la información obtenida. Se intenta borrar la individualidad para controlar a las personas en masa.
- Demandas de pureza inalcanzables. Estándar inalcanzable de perfección para crear culpabilidad y vergüenza en los adeptos. La gente es castigada y enseñada a auto castigarse por no llegar a un ideal que de inicio es imposible alcanzar.
- La dispensación de la existencia. El grupo decide quién tiene derecho a existir y quién no. No hay ninguna alternativa legítima, sino sólo el pertenecer a esa organización en particular. En regímenes gubernamentales totalitarios, esta idea es lo que “justifica” la ejecución de disidentes políticos.
Esto me lleva a reflexionar sobre las grandes religiones. En la gran mayoría de ellas, encontramos fácilmente varios de los ocho criterios. Algunos podríamos considerar que aplica los criterios 3, 4, 5, 6 y 7.
Consideremos que sucedería si una secta tuviera mucho éxito. Captaría probablemente millones de seguidores y en algún momento, al ser tan popular, dejaría de ser considerada secta.
La pregunta que me planteo es ¿Qué acaso no fue cada una de las grandes religiones consideradas en algún momento una secta, pero que ahora, al tener millones de seguidores se les quita el mote de “sectas” por considerarse políticamente incorrecto ya que serían millones los ofendidos?
No quiero con esto decir que intencionalmente manipula a sus seguidores, puede ser que simplemente las religiones que los aplican tienen mayor probabilidad de captar seguidores, mientras que las religiones que no lo hacen se mantienen pequeñas. Tal vez en alguna ocasión alguien intento manipular y creo ciertas técnicas, y que ahora se desconoce quien y con que motivo lo hizo, pero que sin embargo, se siguen de tradición. Así somos los seres humanos, en cuantas culturas o empresas la gente hace las cosas por tradición sin saber su origen o utilidad. Es común que algunos respondan: “lo hago porque así me dijeron que se DEBE hacer”.
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